martes, 22 de octubre de 2019

RESTAURAR SU REINO EN LAS ALMAS Y EN LAS SOCIEDADES




          "Es ésta la finalidad, nuestro gran ideal. Caminamos hacia la Civilización Católica que podrá nacer de las ruinas del mundo moderno, como de las ruinas del mundo romano nació la civilización medieval.

          Caminamos hacia la conquista de ese ideal, con el coraje, la perseverancia, la decisión de enfrentar y vencer todos los obstáculos, con la que los cruzados marchaban hacia Jerusalén.

          Porque, si nuestros predecesores supieron morir para reconquistar el Sepulcro de Cristo, ¿cómo no querremos nosotros -hijos de la Iglesia como ellos- luchar y morir para restaurar algo que vale infinitamente más que el Preciosísimo Sepulcro del Salvador, esto es, Su Reino sobre las almas y sobre las Sociedades, que Él ha creado y salvado para que lo amen eternamente."


Doctor Plinio Corrêa de Oliveira, 
"A Cruzada do Século XX", en el periódico "Catolicismo", 
1 de Enero de 1951


OCTUBRE, MES DEL SANTO ROSARIO. DÍA 22




EJERCICIO DEL MES DE OCTUBRE 
en Honor de la Virgen María y Su Rosario


           En el nombre el Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Bendita sea Tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, por Tu Pura Concepción, ni de noche ni de día hasta morir en Tu amor. Amén.



MEDITACIÓN DIARIA, DÍA 22



Ahora, procura buscar la presencia de la Virgen María;
Creo que no puede haber más consuelo
para aquellas almas que son devotas de la Virgen;
Ella misma es quien nos asegura que los asiduos
a Su Rosario, serán muy seguramente salvos,
o lo que viene siendo lo mismo: no morirán
en estado de pecado mortal. 

Quien es esclavo y devoto de Nuestra Santa Madre
conoce seguro algunos casos, donde el moribundo
en contra de lo previsible, accede a los sacramentos
y muere en gracia de Dios; bien sabemos que la Reina
de los corazones todo lo puede si a Ella acudimos
con el Rosario en la mano: es una súplica poderosa
que nunca desatiende...


MEMORARE o ACORDAOS
(para acudir confiados a la Virgen María)

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir que ninguno 
de los que han acudido a Vuestra protección,
implorando Vuestra asistencia y reclamando 
Vuestro socorro, haya sido desamparado.

Animado por esta confianza, 
a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer 
ante Vuestra presencia soberana.

No desechéis mis súplicas, ¡oh Madre de Dios!
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.

(Esta oración fue indulgenciada con 300 días por el Papa Pío IX, que además
 le concedió Indulgencia Plenaria si se recita todos los días durante un mes)


Para aprender a rezar el Santo Rosario
al estilo tradicional, sólo tiene que tocar aquí...



lunes, 21 de octubre de 2019

OCTUBRE, MES DEL SANTO ROSARIO. DÍA 21




EJERCICIO DEL MES DE OCTUBRE 
en Honor de la Virgen María y Su Rosario


           En el nombre el Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Bendita sea Tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, por Tu Pura Concepción, ni de noche ni de día hasta morir en Tu amor. Amén.



MEDITACIÓN DIARIA, DÍA 21



Ahora, procura buscar la presencia de la Virgen María;
Nuestras Hermanas las Almas del Purgatorio
ya nada pueden hacer por su liberación; nos toca
a nosotros socorrerlas con nuestras oraciones,
especialmente con la Santa Misa, que es, sin duda
el mayor consuelo que podemos ofrecer por un difunto.

Después del Sacrificio del Altar, el Santo Rosario
se convierte en el otro mejor medio para aliviar
el sufrimiento de aquellas Almas que purgan 
por los pecados que no repararon en este mundo;
si rezamos el Rosario por ellas, por esas Ánimas,
la Virgen Santa, como Reina del Purgatorio, sabrá
aliviar y liberar a las más adecuadas,
entre las que siempre destacarán las Almas que
ha sido devotas de Su Santo Rosario en esta vida.


MEMORARE o ACORDAOS
(para acudir confiados a la Virgen María)

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir que ninguno 
de los que han acudido a Vuestra protección,
implorando Vuestra asistencia y reclamando 
Vuestro socorro, haya sido desamparado.

Animado por esta confianza, 
a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer 
ante Vuestra presencia soberana.

No desechéis mis súplicas, ¡oh Madre de Dios!
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.

(Esta oración fue indulgenciada con 300 días por el Papa Pío IX, que además
 le concedió Indulgencia Plenaria si se recita todos los días durante un mes)


Para aprender a rezar el Santo Rosario
al estilo tradicional, sólo tiene que tocar aquí...



SANTA ÚRSULA y compañeras Mártires


           Relato del Martirio de Santa Úrsula y sus compañeras vírgenes:


               Había en Bretaña un rey cristiano llamado Notho o Mauro, el cual tenía una hija llamada Úrsula. Era esta doncella de tanta honestidad, discreción y hermosura que su fama corrió pronto por todas partes. El rey de Inglaterra, que era muy poderoso y tenía sujetos muchos pueblos bajo su imperio. Al llegar a sus oídos los elogios que hacían de la doncella, pensó en lo feliz que sería si pudiera entregársela en matrimonio a su hijo único. El joven no deseaba otra cosa. Envió, pues, solemnes mensajeros al padre de la doncella para que, a fuerza de dádivas y promesas, dieran cima a su negocio, o que, caso de que quisiera hacerles volver con las manos vacías, le intimidaran con fuertes amenazas. El rey de Bretaña estaba en gran aprieto, pues le parecía indigno entregar a su hija, favorecida ya con la Fe de Cristo, a un hombre que aún seguía rindiendo culto a los ídolos, y porque además se imaginaba que ella tampoco se prestaría de buena gana a aquel enlace. Por otro lado no se atrevía a desairar al rey por el gran temor que le inspiraba su conocida ferocidad.

               Pero Santa Úrsula, por inspiración del Cielo, persuadió a su padre para que accediera a aquella demanda, aunque bajo la condición de que el rey y su hijo se comprometieran a dar a la novia, para su solaz, diez doncellas elegidas entre las más nobles, cada una de las cuales vendría acompañada de otras mil para que las atendieran y sirvieran, junto con mil más para el séquito de la prometida. Luego mandarían aparejar naves en las que se embarcasen y se les concedería un plazo de tres años para que durante ese tiempo pudieran dedicarse al ejercicio de su estado virginal ; el joven pretendiente se haría bautizar y aprovecharía este plazo para instruirse en la Fe. Con estos obstáculos, sabiamente inspirados, Úrsula pretendía, o bien desviar y refrenar los acuciantes apetitos del joven, o bien aprovechar la ocasión que le brindaban para convertir tantas vírgenes y consagrarse con ellas a Dios. Mas el joven aceptó gustoso las condiciones impuestas, se hizo bautizar al punto y convenció a su padre para que cumpliera con la mayor diligencia todo lo que la doncella había solicitado. El padre de Úrsula, que amaba mucho a su hija, dispuso sin embargo, que en el séquito de la muchacha fuesen también algunos varones, para que las asistieran y les prestaran ayuda en todo lo necesario. Pronto empezaron a llegar multitud de doncellas de todas partes, y hombres llenos de curiosidad por contemplar aquel espectáculo. También llegaron muchos Obispos, que habían de hacer el viaje con ellas y entre los cuales estaba Pantulo, Obispo de Basilea, que luego las condujo a Roma, y al regreso recibió el Martirio con ellas.




               Y Santa Gerásina, Reina de Sicilia la que a su marido, rey cruelísimo, había convertido de lobo en cordero, y era hermana del Obispo Mauricio y de Daría, madre de Santa Úrsula. Santa Gerásina, pues, tan pronto como el padre de la santa le comunicó por cartas los designios que Dios había revelado a su hija, se hizo a la mar en dirección a Bretaña, llevando consigo a sus cuatro hijas: Babila, Juliana, Victoria y Aurea, y con su hijo pequeño llamado Adriano, el cual por amor a sus hermanas quiso embarcarse también, y así la reina dejó el reino a otro hijo suyo. Por consejo de Santa Gerásina se les juntaron otras doncellas de diversas partes del reino, y ella fue siempre su capitana, y por último sufrió también el martirio con ellas. 

               Cuando estuvieron reunidas las vírgenes y aparejadas las naves, con arreglo a lo pactado, y las vituallas listas, Santa Úrsula descubrió a sus compañeras lo que secretamente acariciaba en su corazón, y que por intercesión divina le había sido inspirado. Todas al oírla se juramentaron para aquella nueva milicia. Comenzaron, pues, a ejercitarse como para un torneo. En ocasiones corrían juntas, en otras se separaban, haciendo como si se aprestasen a luchar o a emprender la fuga. Y así pasaban el tiempo en estos y otros ejercicios, sin omitir ninguno de cuantos se les ocurrían. A veces regresaban de estas expediciones al mediodía, otras al atardecer. Príncipes y nobles acudían deseosos de ver el grandioso espectáculo de aquellos juegos, y se quedaban absortos de admiración y rebosantes de alegría. Por fin, cuando Santa Úrsula había convertido a la Fe a todas las vírgenes, un día, con viento próspero, levaron anclas y fueron a dar a un puerto de la Galia llamado Tyela, y desde allí, a Colonia, donde un Ángel del Señor se le apareció a Úrsula y le predijo que cuando regresaran de nuevo a Colonia recibirían la corona del Martirio. Luego, siguiendo las indicaciones del Ángel, se dirigieron a Roma. En Basilea dejaron las naves y continuaron el viaje a pie.

               El Papa Ciriaco, que era oriundo de Bretaña y tenía parentesco con muchas de las vírgenes, se alegró mucho con su llegada, y, acompañado de todo el clero romano, les dispensó un honroso recibimiento. En aquella misma noche Dios le reveló que habría de recibir con ellas la palma del Martirio. De esto no dijo nada, pero bautizó a las vírgenes que aún no eran cristianas. Cuando creyó llegado el plazo, después de haber sido el décimo nono de los papas y haber regido la iglesia de San Pedro por espacio de un año y once semanas, convocó una asamblea general, y, declarando su propósito en presencia de todos, resignó su cargo y dignidad. Todos le opusieron viva Resistencia, especialmente los cardenales, pues creían que no estaba en su sano juicio al pretender dejar la Cátedra Pontificia por ir tras unas fatuas mujerzuelas. Con todo no se dejó convencer y puso en su lugar a un varón santo llamado Ameto, y le nombró sucesor. Pero como había dejado la sede contra la voluntad del clero, su nombre fue borrado del catálogo de los papas, y desde aquel momento el sacro ejército de las vírgenes perdió también el favor que había tenido en la Curia romana.

               Por aquel tiempo estaban al frente del ejército romano dos príncipes inicuos llamados Máximo y Africano, los cuales, viendo aquella multitud de vírgenes y temiendo que se les sumaran otros muchos hombres y mujeres, y que de este modo se incrementara considerablemente el número de los que profesaban la fe en Cristo, se informaron circunstancialmente sobre la ruta que iban a seguir, y enviaron mensajeros a Juliano, príncipe de los hunos y pariente de ambos, para que, sacando el ejército contra ellas, las mataran, por ser cristianas, cuando llegaran a Colonia. Sin embargo el venturoso Ciriaco salió de Roma con el noble ejército de las vírgenes. A él se sumó Vicente, cardenal presbítero. Y Jacobo, nacido en Bretaña y que había sido siete años Obispo de Antioquía: había venido a visitar al Papa, y cuando ya dejaba la ciudad oyó hablar de la llegada a Roma de las vírgenes, entonces dio la vuelta para sumarse a ellas, siendo de este modo su compañero de viaje y de Martirio. También se unió a ellas Mauricio, Obispo de la ciudad Lavicana, hermano de la madre de Babila y Juliana. Y Folario, Obispo de Lucca: y Simplicio, Obispo de Rávena, que por aquellos días había ido a Roma: todos se concertaron para acompañar a las vírgenes.



Leyenda Dorada, "Legenda Aurea", escrita por el Arzobispo
Fray Jocobo de Voragine, Dominico


                Eterio, el prometido de Sta. Úrsula, había permanecido en Bretaña. Allí se le apareció un ángel, que le pidió exhortase a su madre a hacerse cristiana, pues el padre de Eterio había muerto en el mismo año que se hiciera cristiano. Cuando las santas vírgenes con los mencionados Obispos, regresaban de Roma, Eterio fue avisado por el Señor para que se pusiese en camino y fuese al encuentro de la prometida, y con ella recibiese el Martirio en Colonia. Eterio oyó el aviso de Dios e hizo bautizar a su madre y poco después emprendió el viaje con su hermana pequeña Florentina, que era ya cristiana, y con el obispo Clemente, los cuales yendo al encuentro de las vírgenes compartieron con ellas el martirio. Aleccionados por una visión llegaron también a Roma, para juntarse al ejército de las vírgenes y compartir con ellas su destino. Márculo, un Obispo de Grecia, y su sobrina Constancia, hija del rey Doroteo de Constantinopla y de la reina Frandina. Constancia había sido destinada a casarse con el hijo de un rey; pero habiendo muerto su prometido antes de la boda, determinó consagrar a Dios su virginidad. Así pues, todas las doncellas con los Obispos mencionados continuaron viaje en dirección a Colonia.

               La ciudad se encontraba a la sazón asediada por los hunos, los cuales, al descubrir a las vírgenes cayeron sobre ellas con gran griterío, y como lobos enfurecidos en las ovejas dieron cuenta de toda aquella santa multitud. Cuando todas fueron degolladas se acercaron a donde estaba Santa Úrsula, y el príncipe de los hunos, al verla, quedó prendado de su extraordinaria hermosura, e intentó consolarla de la muerte de sus compañeras, prometiéndole unirse a ella en matrimonio. Pero Úrsula le rechazó con toda su alma. Él, al verse despreciado, montó en cólera y la atravesó con un dardo, consumando de esta manera su Martirio.

               Había entre ellas una doncella llamada Córdula, la cual llena de miedo había pasado toda aquella noche escondida en la nave. Pero al amanecer salió de su escondite y se ofreció también voluntariamente a la muerte, recibiendo, lo mismo que todas las demás, la corona del martirio. Pero como no había muerto en el mismo día no se celebraba su festividad, hasta que pasado mucho tiempo se le apareció a una reclusa y le reveló que su fiesta debía celebrarse al día siguiente de la de sus compañeras. El martirio tuvo lugar en el año 238 del Señor. Algunos sin embargo no están de acuerdo de que el martirio sucediese en ese año, pues ni Sicilia ni Constantinopla eran reinos, como aquí se dice de que las reinas de ambos países habían estado con las vírgenes. Por eso me parece más digno de crédito admitir que el martirio se produjo mucho después del emperador Constantino, cuando los hunos y los godos asolaron la región, es decir, en tiempo del Emperador Marciano (como leemos en una Crónica), que reinó en el año del Señor de 452.


“De las Once mil Vírgenes”, según el relato 
de Jacobo de Voragine en la “Leyenda Áurea



domingo, 20 de octubre de 2019

OCTUBRE, MES DEL SANTO ROSARIO. DÍA 20




EJERCICIO DEL MES DE OCTUBRE 
en Honor de la Virgen María y Su Rosario


           En el nombre el Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Bendita sea Tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, por Tu Pura Concepción, ni de noche ni de día hasta morir en Tu amor. Amén.



MEDITACIÓN DIARIA, DÍA 20



Ahora, procura buscar la presencia de la Virgen María;
Ella nos ofrece el mejor medio para amarla:
el rezo diario del Santo Rosario. Ocupamos horas
en diversiones, televisión, juegos... y sin embargo,
nos cuesta emplear apenas media hora del día
para rezar la Corona del Rosario.

Si de veras amas a la Virgen María, debes imitarla;
qué mejor manera de aprender Sus virtudes
que meditando en Su Vida y en la de Su Hijo,
mediante la contemplación de los Misterios del Rosario,
y en medio, la súplica al Padre Eterno y la Salutación
a la que es Madre de Dios y Madre Nuestra.


MEMORARE o ACORDAOS
(para acudir confiados a la Virgen María)

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir que ninguno 
de los que han acudido a Vuestra protección,
implorando Vuestra asistencia y reclamando 
Vuestro socorro, haya sido desamparado.

Animado por esta confianza, 
a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer 
ante Vuestra presencia soberana.

No desechéis mis súplicas, ¡oh Madre de Dios!
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.

(Esta oración fue indulgenciada con 300 días por el Papa Pío IX, que además
 le concedió Indulgencia Plenaria si se recita todos los días durante un mes)


Para aprender a rezar el Santo Rosario
al estilo tradicional, sólo tiene que tocar aquí...



sábado, 19 de octubre de 2019

OCTUBRE, MES DEL SANTO ROSARIO. DÍA 19




EJERCICIO DEL MES DE OCTUBRE 
en Honor de la Virgen María y Su Rosario


           En el nombre el Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Bendita sea Tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, por Tu Pura Concepción, ni de noche ni de día hasta morir en Tu amor. Amén.



MEDITACIÓN DIARIA, DÍA 19



Ahora, procura buscar la presencia de la Virgen María;
Prometió María Santísima al dominico Alan de la Roche
que Ella misma velaría por los intereses de todos
aquellos que se propusieran divulgar el rezo
de Su Santo Rosario; así estima la Madre del Cielo
que seamos apóstoles de Su Devoción predilecta.

Y tú, ¿a qué esperas para beneficiarte de tal Promesa?
Para ser apóstol y divulgador del Rosario
no hay más que rezarlo a diario, aunque sea a solas;
la Virgen que es Madre, sabe reunir bajo Su Manto 
a los hijos que le son fieles: Ella te sostendrá si 
le eres fiel cada día en esta ofrenda de amor.

MEMORARE o ACORDAOS
(para acudir confiados a la Virgen María)

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir que ninguno 
de los que han acudido a Vuestra protección,
implorando Vuestra asistencia y reclamando 
Vuestro socorro, haya sido desamparado.

Animado por esta confianza, 
a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer 
ante Vuestra presencia soberana.

No desechéis mis súplicas, ¡oh Madre de Dios!
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.

(Esta oración fue indulgenciada con 300 días por el Papa Pío IX, que además
 le concedió Indulgencia Plenaria si se recita todos los días durante un mes)


Para aprender a rezar el Santo Rosario
al estilo tradicional, sólo tiene que tocar aquí...



SAN PEDRO DE ALCÁNTARA, Reformador y Penitente


EL HIJODALGO QUE QUISO SER FRANCISCANO

            Nació en 1499 en  Alcántara, provincia de Cáceres, España y se le bautizó con el nombre de Juan. Su padre era Alfonso Garavito, gobernador de la región y su madre, María Vilela de Sanabria, destacados Hijodalgos. Ambos se distinguían por su gran piedad y su excelente comportamiento cristiano.

            Estando estudiando en la Universidad de Salamanca, con apenas 16 años, se entusiasmó por la vida de los franciscanos y pidió ser admitido como franciscano, para irse a vivir al convento donde estaban los religiosos más observantes y estrictos de esa comunidad. Al entrar en la vida religiosa cambió su nombre por el Fray Pedro.

            En el Noviciado de los Franciscanos lo pusieron de portero, hortelano, barrendero y cocinero. Pero en este último oficio sufría frecuentes regaños por ser bastante distraído.

             Llegó a mortificarse tan ásperamente en el comer y el beber que perdió el sentido del gusto y así todos los alimentos le sabían igual. Dormía sobre un duro cuero en el puro suelo. Pasaba horas y horas de rodillas, y si el cansancio le llegaba, apoyaba la cabeza sobre un clavo en la pared y así dormía unos minutos, arrodillado. Caminaba siempre descalzo y para los grandes desplazamientos usaba un pollino, como Nuestro Señor en Su entrada a Jerusalén. Pasaba noches enteras sin dormir ni un minuto, rezando y meditando.




             Fue nombrado superior de varios conventos y siempre era un modelo para todos sus hermanos religiosos en cuanto al cumplimiento exacto de la Regla de la Comunidad. Pero el trabajo en el cual más éxitos obtenía era el de la predicación. Dios le había dado la gracia de conmover a los oyentes, y muchas veces bastaba su sola presencia para que muchos empezaran a dejar su vida llena de vicios y comenzaran una vida virtuosa. Prefería siempre los auditorios de gente pobre, porque le parecía que eran los que más voluntad tenían de convertirse.

            En Diciembre de 1532 pidió a sus superiores que lo enviaran al convento más solitario que tuviera la comunidad. Lo mandaron al convento de San Onofre de La Lapa, en Badajoz, en terrenos deshabitados. Allí escribió "Tratado de la oración y la meditación", inspirado en Fray Luis de Granada, un hermoso libro acerca de la oración.

            En 1537, el Rey Juan III de Portugal lo llamó a la corte lusa para tener su consejo sobre distintas materias, pero el Santo, en cuanto pudo abandonó la vida del palacio y volvió a su habitual eremo.

REFORMA DE LOS FRANCISCANOS

            Deseando San Pedro de Alcántara que los religiosos franciscanos fueran más mortificados y se dedicaran por más tiempo a la oración y la meditación, fundó una nueva rama de franciscanos, llamados de "estricta observancia" (o "Alcantarinos"). El Sumo Pontífice Paulo IV aprobó dicha Congregación en 1559 y pronto hubo en muchos sitios, conventos dedicados a llevar a la santidad a sus religiosos por medio de una vida de gran penitencia. El Santo fue atacado muy fuertemente por esta nueva fundación, pero a pesar de tantos ataques, su nueva comunidad progresó notablemente. Su amistad con el entonces Virrey de Cataluña, Francisco de Borja y Aragón, le valió numerosas adhesiones a la causa de los frailes alcantarinos por parte de la Nobleza española.

            En 1560, San Pedro Alcántara se encontró con Santa Teresa de Jesús, la cual estaba muy angustiada porque algunas personas le decían que las visiones que tenía eran engaños del demonio. Guiado por su propia experiencia en materia de visiones, San Pedro entendió perfectamente el caso de la Santa y le dijo que sus visiones venían de Dios y habló en favor de ella con otros sacerdotes que la dirigían. Santa Teresa en su autobiografía cuenta así algunos datos que el gran penitente le contó a ella. Dice así:

        "Me dijo que en los últimos años no había dormido sino unas poquísimas horas cada noche. Que al principio su mayor mortificación consistía en vencer el sueño, por lo cual tenía que pasar la noche de rodillas o de pie. Que en estos 40 años jamás se cubrió la cabeza en los viajes aunque el sol o la lluvia fueran muy fuertes. Siempre iba descalzo y su único vestido era un túnica de tela muy ordinaria. Me dijo que cuando el frío era muy intenso, entonces se quitaba el manto y abría la puerta y la ventana de su habitación, para que luego al cerrarlas y ponerse otra vez el manto lograra sentir un poquito más de calor. Estaba acostumbrado a comer sólo cada tres días y se extrañó de que yo me maravillase por eso, pues decía, que eso era cuestión de acostumbrarse uno a no comer. Un compañero suyo me contó que a veces pasaba una semana sin comer, y esto sucedía cuando le llegaba los éxtasis y los días de oración más profunda pues entonces sus sentidos no se daban cuenta de lo que sucedía a su alrededor. Cuando yo lo conocí ya era muy viejo y su cuerpo estaba tan flaco que parecía más bien hecho de raíces y de cortezas de árbol, que de carne. Era un hombre muy amable, pero sólo hablaba cuando le preguntaban algo. Respondía con pocas palabras, pero valía la pena oírlo, porque lo que decía hacía mucho bien"... 

           Los últimos años de su vida los dedicó San Pedro de Alcántara en gran parte a ayudar a Santa Teresa a la fundación de la Comunidad de Hermanas Carmelitas que ella había fundado, y dicen que buena parte de los éxitos que la santa logró en la extensión de su nueva comunidad se debió a que este gran penitente se valió de toda su influencia para ganar amigos en favor de la comunidad de las Carmelitas.

            Cuenta también Santa Teresa de Jesús que San Pedro de Alcántara se le apareció después de morir y le dijo: "Felices sufrimientos y penitencias en la tierra, que me consiguieron tan grandes premios en el Cielo".

            En Arenas, provincia de Ávila (hoy día llamada Arenas de San Pedro) entregó su alma al Todopoderoso el 18 de Octubre de 1562, en posición de rodillas, mientras recitaba el Salmo "Miserere" para terminar con las palabras de otro Salmo, "¡Que alegría cuando me dijeron vamos a la Casa del Señor!". Tenía 63 años de vida de los cuales casi 50, los entregó a la vida religiosa.

            Santa Teresa dejó su testimonio escrito "Lo he visto varias veces en la Gloria y me ha conseguido enormes favores de Dios".

            Fue canonizado por el Papa Clemente IX en 1669; en 1674 es nombrado Patrono de la Diócesis y Ciudad de Coria.




viernes, 18 de octubre de 2019

OCTUBRE, MES DEL SANTO ROSARIO. DÍA 18




EJERCICIO DEL MES DE OCTUBRE 
en Honor de la Virgen María y Su Rosario


           En el nombre el Padre, del Hijo + y del Espíritu Santo. Amén.

           Bendita sea Tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, por Tu Pura Concepción, ni de noche ni de día hasta morir en Tu amor. Amén.



MEDITACIÓN DIARIA, DÍA 18



Ahora, procura buscar la presencia de la Virgen María;
Hoy, 18 de Octubre recordamos el Primer Mensaje
de Nuestra Señora en Garabandal; una llamada
al sacrificio, a la oración y de amor a Jesús Sacramentado.

En medio de aquellas manifestaciones celestiales,
la Virgen Santa enseñó a rezar a las niñas,
como antes lo hiciera con Bernardita de Lourdes
o los niños de Fátima; nuestra Santa Madre
insiste en que la busquemos mediante Su Rosario,
y que lo hagamos -siempre que sea posible-
ante el Sagrario, donde Jesús Sacramentado, 
preso de amor, espera tu limosna de caridad.

MEMORARE o ACORDAOS
(para acudir confiados a la Virgen María)

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!,
que jamás se ha oído decir que ninguno 
de los que han acudido a Vuestra protección,
implorando Vuestra asistencia y reclamando 
Vuestro socorro, haya sido desamparado.

Animado por esta confianza, 
a Vos también acudo,
¡oh Madre, Virgen de las vírgenes!,
y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados
me atrevo a comparecer 
ante Vuestra presencia soberana.

No desechéis mis súplicas, ¡oh Madre de Dios!
antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente.

(Esta oración fue indulgenciada con 300 días por el Papa Pío IX, que además
 le concedió Indulgencia Plenaria si se recita todos los días durante un mes)


Para aprender a rezar el Santo Rosario
al estilo tradicional, sólo tiene que tocar aquí...